Tributo del Festival al vallenato lírico

Posted by SOMOS VALLENATO - -




Gustavo Gutiérrez Cabello, que será objeto de un homenaje en valledupar, habla de su inspiración.

Quizás la canción de Gustavo Gutiérrez Cabello (1940) que más ha sonado en radio es el vallenato ‘Sin medir distancias’. Su letra, que reza: “La herida que siempre llevo en el alma, no cicatriza…”, resume la temática del compositor valduparense. Esa temática lo convirtió en el “padre del vallenato lírico”, en el primero de una corriente de compositores que decidió “cronicar” sentimientos en un género que, en sus comienzos relataba historias de campo y costumbres.

Gutiérrez Cabello ya no compone, pero vive de gira cantando sus inspiraciones. Este año es la figura homenajeada del Festival de la Leyenda Vallenata (Valledupar, 26 al 30 de abril), evento con el que ha estado vinculado desde sus inicios.

-¿Qué significa este homenaje del Festival de la Leyenda Vallenata 2013?

Me llena de orgullo. Siempre destacaron a los autores tradicionales, a los de crónica y narración. Así que me eligieron para homenajear a los compositores líricos románticos, por primera vez.

-¿Por qué las composiciones líricas no tienen espacio en las competencias del festival?

Las melodías del vallenato lírico romántico son más largas y poéticas. Los acordeoneros no las usan porque no son de melodía cortica, porque solo tienen cuatro minutos para la canción y los paseos líricos son más largos, se tiran dos minutos y medio cantando la letra y no les dan espacio para lucirse. Por eso, los compositores modernos de piezas líricas van al concurso de canción inédita, donde las historias afloran y tiran todo el romanticismo que tienen.

-Entonces sí haría falta la inclusión del llamado “quinto aire”

No. Eso no existe. Fue algo que fracasó desde el inicio. Fue una propuesta de Alfonso López, Escalona y Nacho Urbina en un foro. Pero, tengo grabaciones románticas de hace 40 años que eran paseos vallenatos. Hay paseos narrativos, de crónicas, costumbristas, románticos, jocosos. Lo que ellos llamaron “el quinto aire” es un paseo.

-Es una sorpresa que usted niegue el quinto aire. Lo propusieron pensando en sus canciones…

Callé entonces, porque el tema estaba fresco y me tenían como caballito de batalla. Decían que había partido en dos el vallenato. Pero, un paseo romántico no es otro aire musical.

-¿Y nunca quiso que acordeoneros tocaran sus canciones?

El acordeonero necesita lucirse y si coge una canción mía, se pierde cantándola. Pero, en el Consejo directivo del Festival tenemos una gran pregunta: ¿Por qué los acordeoneros escogen siempre las mismas canciones?

-Y en el concurso de canción inédita van al otro extremo: letras larguísimas…

Tenemos esa crisis. Del concurso de canción inédita, en 46 años del festival, se han grabado comercialmente 10 canciones. Los autores hacen canciones para concurso, no tan sentidas, con muchos lugares comunes: que el río Guatapurí, que Francisco El Hombre, monótonas.

-Dijo una vez que hacía canciones más tristes y por eso componía menos…

Yo me retiré. Llevo 10 años sin componer. No toda la vida hay que sembrar, también hay que recoger los frutos. Cumplí mi ciclo, ahora canto. En esta época, la poesía no le gusta mucho a la juventud. Así, conceptué que es bueno retirarse a tiempo. Y no me arrepiento. Ahí está mi producción.

-¿Por qué canta con una rosa en la mano?

Yo no cantaba. El paso del LP al CD fue la ruina para nosotros. Hace 25 años, una canción me daba 8 o 10 millones. Ahora, la última me dio un millón 200. Entonces, los compositores tenemos que salir a ganarnos la vida: Me puse a estudiar canto, compré un micrófono inalámbrico y busqué la manera de hacer un show. Una vez canté con una rosa y me enamoré porque es como una mujer. No puedo cantar si no tengo una rosa en la mano.
-Las giras de compositores son algo exclusivo del vallenato…

Es verdad, nos pelean. Hay un grupo de 20 o 25 compositores que recorremos el país. Es por el alto costo de los cantantes (cobran hasta 60 millones). En cambio, con 20 millones nos llevan a siete u ocho autores y hacen una fiesta amena.

-¿Qué tan melancólico es en el día a día?

Soy un romántico soñador, pero no un hombre triste. Soy contento de la vida, pero tengo mis ratos de melancolía por el tiempo ido, porque viví un pasado hermoso. Mis pequeñas nostalgias me han servido, porque inspiraron mis canciones.

-¿Qué extraña de los primeros festivales vallenatos?

El fervor popular de la plaza Alfonso López. Había un contacto cercano entre público y acordeoneros. Ahora, los acordeoneros están en una tarima y el público, lejos, ya no está pendiente del rey sino del cantante internacional que va a venir. Es por la dimensión que tomó el Festival. En contraste, los acordeoneros hoy tocan cuatro y cinco veces mejor que los juglares.

Liliana Martínez Polo